Aprende a disfrutar los vinos dulces
Los vinos dulces no son solo un acompañamiento: son una experiencia en sí mismos. Déjate sorprender y disfruta de cada sorbo frente al Mediterráneo.
Si hay algo de lo que podemos presumir en el Hotel Montíboli es de nuestra cuidada bodega en el Restaurante Emperador: una selección pensada para sorprender a cada comensal, desde los amantes del vino hasta quienes desean descubrir nuevas sensaciones.
En anteriores entradas al blog ya hablamos de los vinos de nuestra tierra, champagne o cómo catar un vino, en este artículo os hablaremos de los desconocidos vinos dulces, un auténtico placer para el paladar que no podemos dejar de conocer y disfrutar.
Vino Dulce: Qué es y cómo se elabora
Vino Casta Diva /Vino dulce blanco en el Restaurante Emperador
Un vino dulce es, simplemente, aquel que conserva parte de los azúcares naturales de la uva. Pero detrás de esa definición tan sencilla hay todo un mundo de matices.
Cómo se elaboran los vinos dulces
Hay algo bonito en el mundo del vino dulce: cada botella es el resultado de una decisión muy concreta en el viñedo o en la bodega.
En zonas como la nuestra, bañadas por el sol del Mediterráneo, la uva alcanza niveles de maduración que permiten elaborar vinos con una gran concentración de azúcar de forma natural. Eso se traduce en vinos intensos, aromáticos y con una textura envolvente que los hace muy especiales. En España debido a la climatología los vinos dulces suelen contener entre los 100g/l y los 200g/l.
Para conseguir ese nivel de azúcar en las uvas se suele utilizar la técnica del asoleo, que consiste en dejar secar las uvas al sol, para que estas se deshidraten, pierdan el agua y sus azúcares se concentren; un método similar al de las uvas pasas como en el caso del Moscatel o Pedro Ximénez.
En otros países como por ejemplo Alemania se elaboran los vinos de hielo, resultantes de dejar la uva congelarse, con la consecuente pérdida de agua y concentración de azúcares.
Y luego están los vinos en los que el proceso se detiene antes de tiempo, dejando parte del azúcar sin transformar y al no ser la fermentación completada, hay una cantidad de azucares que no se han transformado en alcohol, dejando así un mosto dulce y azucarado, ligero y fácil de beber.
Todas estas técnicas son utilizadas para eliminar el agua y obtener una mayor concentración de azúcar, por lo que para ello se necesita mayor número de uvas para la elaboración del vino.
Cada método da lugar a un perfil distinto. Y eso es lo que hace que explorar los vinos dulces sea tan interesante. Algunos son ligeros y frescos; otros, densos y casi sedosos. Algunos destacan por su acidez; otros por su profundidad. Y ahí está precisamente su magia.
Nuestros vinos dulces
En el Montíboli puedes disfrutar de una abundante carta de vinos dulces para degustar y paladear, los podemos dividir entre vinos tintos dulces y vinos blancos dulces.
Vinos blancos dulces
Viñátigo Malvasía (D.O. Tenerife) / Vino Blanco Dulce en el Montíboli
- Moscatel Casta Diva (D.O. Alicante) : Un vino de una elegancia sublime, reconocido mundialmente por haber sido el elegido para el banquete nupcial de los Reyes de España. Proviene de una pequeña bodega artesanal con producciones muy limitadas. La uva utilizada es la uva moscatel, una uva aromática y muy dulce, es una de las pocas que pueden utilizarse tanto para elaborar vino como para utilizarla en mesa. Una uva muy típica del levante que está en su máximo apogeo, creando vinos aromáticos con toques cítricos. El Casta Diva, tiene un color amarillo dorado; en nariz sorprende con aromas particulares de fruta sobre madurada, notas de miel y cáscara de naranja; en boca es goloso, muy glicérico, recordando a aromas florales frescos, de rosas y azahar, también dispone de un fondo de lima agradablemente equilibrado. Es un vino largo, particular, y con personalidad.
- Viñátigo Malvasía (D.O. Tenerife) : Es uno de los vinos dulces naturales más singulares del mundo, nacido de la viticultura heroica en suelos volcánicos. La Malvasía Aromática alcanza aquí su máxima expresión gracias a la maduración natural en la cepa bajo el clima canario. Es un vino de gran intensidad que logra un equilibrio magistral entre una acidez vibrante y un dulzor refinado. Su cuidada crianza le otorga una capacidad de guarda excepcional, desarrollando con el tiempo notas complejas de orejones, frutos secos y sutiles matices de miel.
- Tokaji Aszú Oremus, Hungría : Considerado históricamente como el "vino de reyes", es uno de los blancos dulces más prestigiosos del mundo. Solo se produce en añadas excepcionales, cuando el hongo transforma la uva en una esencia pura de sabor. Capaz de evolucionar en botella durante más de un siglo, despliega un abanico aromático de frutas exóticas, albaricoque, membrillo y miel.
- Château d’Yquem. Sauterne, Francia : Uno de los vinos blancos dulces más míticos del mundo, elaborado con Sémillon y Sauvignon Blanc en la región de Burdeos, presenta un dorado hipnótico. Su complejidad es infinita: aromas de piña, almendra, lichi y naranja amarga. Al probarlo percibimos un gran equilibrio y a la vez una acidez afilada que sostiene una explosión de fruta pura. Sencillamente, la máxima expresión del placer para el paladar
Vinos tintos dulces
- Fondillón (D.O. Alicante): El Fondillón es un tipo de vino de Alicante y una joya enológica única en el mundo. Es uno de los pocos con nombre propio reconocido por la Unión Europea. Su historia es legendaria, siendo citado incluso por Cervantes en El Quijote. Se elabora exclusivamente con uva Monastrell que, sobre madura en la cepa, alcanzando su alta graduación de forma natural, sin alcohol añadido. Su esencia reside en una crianza mínima de 10 años en toneles viejos alicantinos de 1.200 litros, bajo el tradicional sistema de soleras.
Debido a su larga crianza, a la vista presenta un elegante color ambarino brillante. En nariz, es complejo y profundo, con notas de frutos secos, higos, cuero y maderas nobles. En boca, sorprende por su equilibrio: es ligero pero untuoso, con un perfil licoroso que evoca bombón inglés, picotas en aguardiente y un sofisticado final de chocolate, almendras y hierbas mediterráneas.
Fondillón de Alicante en el Hotel Montíboli/ Vino tinto dulce de Alicante
- Dolç de Mendoza (D.O. Alicante): Uno de los vinos tintos dulces de licor más singulares y prestigiosos del Mediterráneo. Su exclusividad reside en un coupage único de Monastrell, Merlot, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y Shiraz, que solo se elabora en aquellas añadas en las que la uva logra mantenerse sana en la vid hasta principios de diciembre. Es un vino visualmente imponente, con una capa densa y un color picota profundo de reflejos violetas. Su abanico aromático es una explosión de frutos del bosque (moras, arándanos y fresas) entrelazados con notas especiadas de canela y clavo. En boca, destaca por su extraordinaria untuosidad; la alta presencia de glicerina y su azúcar residual envuelven el paladar, mientras que su equilibrada acidez y taninos maduros limpian y refrescan el trago. Una joya sorprendente y con un carácter inigualable.
Cómo maridar el vino dulce
El secreto del maridaje de un vino dulce, es conseguir una armonía en la que tanto el vino como el plato se complementen y destaquen de forma independiente sin que se anulen el uno al otro.
Así que te vamos a ofrecer unas pequeñas indicaciones para maridar vinos dulces blancos: por ejemplo, el Casta Diva marida muy bien con chocolates, tarta de limón o mousse de limón. El Viñátigo Malvasía D.O. Tenerife marida de forma sensacional con foie y quesos. El Tokaji está ideal con un buen foie gras, quesos como el Stilton, Cabrales o Roquefort y también con postres, como el helado de miel. Mientras que el Château d’Yquem se recomienda maridarlo con quesos azules, codornices, platos de aves e incluso sushi.
Respecto al maridaje de los vinos dulces tintos, el Dolç de Mendoza está riquísimo con quesos curados o azules. Mientras que el Fondillón con chocolate puro.
Cuando tomar vinos dulces
Nos encanta desafiar el mito de que los vinos dulces son 'solo para el final'. En realidad, son el acompañante perfecto para cualquier instante: desde un aperitivo frente al mar con quesos potentes, foie o frutos secos, hasta una comida especial que busca un toque distinto. Por supuesto, brillan en la sobremesa junto a chocolates, tartas y helados, pero incluso una copa a solas es suficiente para descubrir su complejidad. Son vinos que dictan su propio ritmo; nos invitan a ir más despacio, a prestar atención y, simplemente, a saborear el momento.
En el Restaurante Emperador nos encanta ver qué ocurre cuando alguien decide probar un vino dulce por primera vez… y descubre que no era lo que esperaba, sino mucho mejor. Te invitamos a explorar nuestra selección de vinos dulces de la mano de nuestro sumiller, quien te ayudará a encontrar el maridaje perfecto según tus gustos.
No dejes pasar la oportunidad de adentrarte en el particular mundo de los vinos dulces.
¿Te animas a probarlos?